Imagen editorial cinematográfica de la reseña del libro Pues no se te nota de Bea Sánchez. La autora aparece integrada en una escena cálida e introspectiva junto a la portada del libro, con referencias visuales al enmascaramiento, la neurodivergencia, el autismo, las altas capacidades y el TDAH. La composición incluye titulares editoriales y elementos de reflexión sobre identidad y adaptación social.

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    Pues no se te nota

    de Bea Sánchez

    Ediciones Península

    461 páginas

     Abril de 2026

    Camuflaje en Autismo, Altas Capacidades y TDAH

     Prólogo de Ernesto Riaño

 

     Bea Sánchez es divulgadora y escritora especializada en altas capacidades y neurodivergencia. Con treinta y tres años recibió un diagnóstico de autismo que supuso un punto de inflexión personal y profesional. Es conocida también como Mamá Valiente. Su marido tiene TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y es madre e hija de autistas. A través de su canal de YouTube escribe e investiga alrededor del autismo.

    En Pues no se te nota, Camuflaje en Autismo, Altas Capacidades y TDAH, Bea Sánchez hace numerosas reflexiones documentadas poniendo el acento en la necesidad, consciente o involuntaria, de aparecer ante los otros enmascarados. Y resalta las funciones ejecutivas como el desgaste por tener que procesar continuamente una cantidad de información que otras personas procesan de forma más automática. 

    No somos como los demás o no nos sentimos así es quizá el punto de partida. O puede ser que los otros nos perciban diferentes, que exista el estigma y por eso la necesidad de enmascararnos. Así podemos entrar de lleno en la filosofía, en las interpretaciones, y desde luego el lenguaje tampoco ayuda a la llaneza. Fomentar términos como diferentes capacidades, otras validaciones o divergencia de capacidad frente a persona con discapacidad para eliminar barreras, pienso que puede ser una buena propuesta.

    Otro de los puntos en los que incide Sanchez es el miedo a verse solo, por eso el enmascaramiento voluntario. Aunque sabemos que la máscara, que etimológicamente significa persona, es el escenario del mundo. Por eso incidir en la diferencia de procesamiento más que en trastorno va en la linea de muchos de los estudios que cita la autora. 

   «Pocas cosas causan más temor al necio que la inteligencia, y es posible que tu historia se defina por una boca cerrada en más ocasiones de las que te hubiera gustado» me parece una frase digna de destacar. Me impactó muchísimo porque es un pensamiento que he tenido siempre en mente y creo que está brillantemente explicado. Todo ello de nuevo para encajar. Ponerse la máscara, consciente o inconscientemente, para no ser estigmatizado.

    Lo frecuente no tiene porque ser lo normal, se trata de otra de las ideas a destacar para que sirva de reflexión. Vivimos enmascarados y creo que por eso necesitamos dar una vuelta de tuerca, etiquetarnos, para entender algo de los personajes que se esconden dentro de las personas. Probablemente es la historia de la humanidad cuando es consciente de su lugar en el mundo. Se trata de un manual muy denso, como he dicho con muchas citas, y que da para numerosas reflexiones.

    La comparación con el otro para considerarse normal gira de nuevo hacia el enmascaramiento, que no es otra cosas que un mecanismo evolutivamente adaptativo para sobrevivir. Bea Sánchez en torno al autismo, las altas capacidades y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad habla de vivencias, denota su pretensión de ayudar o al menos aclarar conceptos. Se apoya en estudios, encuestas y ensayos tanto para verificar conductas como para refutarlas. Lean, por favor.

    Enlaces interesantes. Quizá una de las cuestiones más incómodas que plantea Pues no se te nota es hasta qué punto muchas personas terminan construyendo una versión aceptable de sí mismas para poder convivir con los demás sin ser cuestionadas continuamente. Esa sensación aparece también en textos como Luchando con los estereotipos o Raro entre los raros. Así soy yo, donde la identidad autista convive con la presión constante de encajar dentro de categorías ajenas. Algo parecido sucede en El alivio de un diagnóstico Asperger, porque poner nombre a determinadas vivencias no siempre resuelve el cansancio, pero sí ayuda a comprenderlo un poco mejor. Y quizá por eso también conecta bien con lecturas recientes como La era del diagnóstico o Cuerpo y mente TDAH, que exploran cómo ciertas etiquetas pueden convertirse tanto en una herramienta de comprensión como en una nueva forma de exigencia personal.   

    

   

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