La historia olvidada del liberalismo
de Helena Rosenblatt
Editorial Crítica
Ensayo
Publicado en 2018. Esta edición de noviembre de 2025 supone una nueva presentación de la obra. Traducida por Yolanda Fontal al castellano.
293 páginas
Subtítulo: Desde la antigua Roma hasta el siglo XXI
Helena Rosenblatt es profesora de Historia en el Graduate Center de la Universidad de la ciudad de Nueva York. Nació en Francia y se ha formado académicamente en Estados Unidos. Es historiadora y es especialista en la historia del pensamiento político. Otros títulos de su dilatada trayectoria son Liberal Values: Benjamin Constant and the Politics of Religion y Thinking with Rousseau: From Machiavelli to Schmitt.
La historia olvidada del liberalismo hace un repaso exhaustivo desde la antigua Roma hasta el siglo XXI. La obra arranca con el significado del concepto liberal desde Cicerón hasta Lafayette para continuar profundizando en el pensamiento político y social del término. La Revolución Francesa de 1789 como punto clave para entender el liberalismo más universal y diferente. Este movimiento arranca muchas y diversas formas de entender lo liberal. La Pepa, la Constitución española de 1812, las revoluciones y la vuelta a las constituciones más a o menos aperturistas y el pensamiento de los diferentes analistas del siglo XIX copan los siguientes capítulos. Para poner siempre el énfasis en los valores que deberían hacer cerrar filas a los liberales. Ponerse de acuerdo en lo que significa ser liberal. Rosenblatt habla al fin de la conveniencia de abrir un debate sobre el significado del término.
Ser liberal en la antigua Roma ponía su acento en ser dadivoso, pero cualquiera no podía hacerlo. Ciudadano era quien podía acceder a la educación. Así que cabe preguntarse, ¿los principios nacen de la educación? Los teóricos y los revolucionarios como transformadores. La lucha en las calles frente a la tiranía del poder absoluto. La justa medida o el término medio para alcanzar la verdadera liberalidad, ¿la democracia? El pensamiento de Polibio con su propuesta de la Constitución Mixta frente a la anaciclosis (los ciclos de monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia, olocracia o demagogia y vuelta al reinicio).
Así Tocqueville hablaba del abuso de los pobres. Y Rosenblatt pone el acento en los tantísimos pensadores liberales o iliberales que a lo largo de la historia han aportado sus ideas a lo que consideraban un avance, siempre desde la perspectiva ideológica de cada uno de ellos. Ni el liberalismo se plasma en el laissez-faire ni la democracia parece ser su ideal, ya que la justicia social continúa sin corregirse. La ética o el deber social aún no parece ser suficiente para subsanar el problema de las desigualdades en el marco del pensamiento liberal.
Muchos liberales han renunciado al uso del término por considerar que no significa libertad. Tampoco para ellos el vocablo tiene connotaciones diferentes al bienestar social. En algún momento democracia y liberalismo parecieron ir de la mano. Sin embargo al liberalismo también se le ha acusado de totalitarismo y de la política destructiva de Occidente. Entonces como señala Rosenblatt la reflexión sobre el liberalismo no debería quedar en una historia olvidada, sino en nuevas meditaciones. Lean, por favor.
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