Portada de Miembro fantasma, de Fernanda Trías, publicado por Páginas de Espuma

Miembro fantasma

Sentir dolor en una parte del cuerpo que ya no existe parece una contradicción, pero es un fenómeno conocido por la medicina. El cerebro conserva la presencia de aquello que se ha perdido y puede continuar enviando señales desde una ausencia. Fernanda Trías parte de esa realidad para encontrar la imagen que articula Miembro fantasma, su nuevo volumen de cuentos publicado por Páginas de Espuma. El cuerpo proporciona la metáfora, pero sus posibilidades se extienden hacia territorios mucho menos visibles.

La propia autora explica el origen del conjunto desde una relación particular con el cuento. A diferencia de la novela, su escritura no comienza para ella con un proyecto sostenido en el tiempo, sino con apariciones inesperadas. Una situación cotidiana puede quedar interrumpida por ese instante en el que surge una historia y obliga a detenerse para conservar algo de lo entrevisto. Después llegará el trabajo, pero antes existe ese fogonazo que Trías compara con un relámpago capaz de iluminar durante unos segundos un camino en mitad de la oscuridad.

Esa manera de entender el género también determina cómo se forma una colección. Los relatos no nacen necesariamente para convivir dentro del mismo volumen. Es posteriormente cuando la escritora reconoce entre ellos una conversación y decide cuáles comparten lo que denomina un mismo «espíritu». En Miembro fantasma, esa conexión no depende tanto de un asunto común como de una emoción alrededor de la cual gravitan las historias.

La ausencia ocupa entonces un lugar central. El miembro fantasma permite hablar de aquello que desaparece sin desaparecer del todo, de dolores que permanecen enquistados y continúan manifestándose cuando aparentemente ya no queda nada que pueda doler. Trías lleva esa idea desde la experiencia individual hasta la memoria colectiva. El cuento que da título al volumen se relaciona con las heridas históricas dejadas en Uruguay por la dictadura militar, las desapariciones y el exilio. La pérdida deja así de pertenecer exclusivamente al ámbito privado para alcanzar también a una sociedad y a su memoria.

Alrededor de ese núcleo aparecen otras preocupaciones que la autora reconoce como parte de su universo personal. Entre ellas están las mujeres que escriben, las mujeres que beben y la relación entre ambas experiencias. La adicción aparece vinculada a la necesidad de anestesiar aquello que resulta difícil soportar, pero también a las consecuencias que el consumo provoca alrededor de quien lo padece. Clínicas, recaídas, promesas, miedos y silencios familiares forman parte del territorio desde el que Trías construye algunos de estos relatos.

La escritura tampoco queda fuera de esa mirada. El fracaso, las dudas y el autosabotaje conviven con el impulso de escribir, mientras la frontera entre experiencia y ficción se vuelve deliberadamente visible. Trías señala además una dimensión histórica y de género al recordar cómo escribir y beber fueron actividades consideradas impropias o vergonzosas para las mujeres, prácticas que debían permanecer escondidas en el espacio doméstico mientras para los hombres podían formar parte de la vida pública.

Los personajes ocupan un lugar decisivo dentro de esta concepción del cuento. La autora vincula buena parte de sus textos con una tradición en la que el acontecimiento fundamental sucede en el interior. Importa menos la peripecia que esa transformación íntima que puede producirse cuando alguien se enfrenta a aquello que lleva tiempo intentando callar, olvidar o anestesiar.

Miembro fantasma se incorpora así a una línea de literatura contemporánea en la que la experiencia individual permite acercarse a heridas que también poseen una dimensión histórica y colectiva. Dentro de las publicaciones que hemos seguido en Mundo Aspie, esa persistencia de la memoria encuentra un punto de contacto con El corazón de Auschwitz, aunque desde géneros y contextos radicalmente distintos. Allí también la memoria histórica ocupa un espacio explícito dentro del relato. En el caso de Fernanda Trías, la imagen resulta especialmente concreta y perturbadora. Algo puede haber desaparecido y, pese a todo, continuar doliendo.

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