Iruña 1997
Hay momentos que permanecen grabados en la memoria colectiva incluso para quienes los vivieron desde la distancia. El verano de 1997 ocupa un lugar singular dentro de la historia reciente de España. Fueron días de celebración en muchas ciudades, pero también de incertidumbre, conmoción y una tensión que terminó alterando el curso de la vida pública. Sobre ese escenario se construye Iruña 1997, la nueva novela de Natxo López publicada por Libros Cúpula.
La historia arranca durante los Sanfermines. Entre calles abarrotadas, música, visitantes llegados de distintos lugares y el ritmo frenético de unas fiestas conocidas en todo el mundo, aparece el cuerpo sin vida de una joven caída desde las murallas de Pamplona. Para la mayoría, la explicación parece sencilla. Un accidente más en medio del bullicio festivo. Sin embargo, Amaia, una agente municipal que acaba de iniciar su trayectoria profesional, sospecha que la realidad puede ser muy distinta.
Su decisión de cuestionar la versión oficial la lleva a colaborar con Julio Goñi, inspector de la Policía Nacional que regresa a la ciudad tras años destinado lejos de ella. Ambos proceden de entornos diferentes y representan sensibilidades alejadas entre sí, pero comparten la necesidad de comprender qué ocurrió realmente. A medida que avanzan las pesquisas, el caso comienza a revelar conexiones inesperadas y obliga a los protagonistas a moverse por una ciudad marcada por divisiones políticas, tensiones sociales y heridas todavía abiertas.
Uno de los elementos más llamativos de la propuesta es precisamente la elección del contexto histórico. Los hechos transcurren en julio de 1997, cuando el secuestro de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA sacudió a toda la sociedad española y provocó una movilización ciudadana sin precedentes. La investigación criminal queda así rodeada por un clima de inquietud que trasciende el propio misterio y convierte el entorno en un elemento narrativo de primer orden.
La novela combina los mecanismos clásicos del thriller policial con una mirada hacia una época concreta. Las calles de Pamplona aparecen como un espacio donde conviven la celebración y el miedo, la rutina cotidiana y los acontecimientos que terminan adquiriendo una dimensión histórica. La presencia de personajes pertenecientes a instituciones distintas también permite explorar una realidad compleja en la que las identidades personales, las lealtades familiares y las circunstancias políticas condicionan la forma de interpretar los hechos.
Natxo López recupera un momento reconocible para varias generaciones de lectores y lo utiliza como punto de encuentro entre la ficción criminal y la memoria reciente. El resultado plantea preguntas relacionadas con la verdad, la responsabilidad y las dificultades de investigar cuando el ruido de los acontecimientos parece eclipsarlo todo. La desaparición de una joven se convierte así en la puerta de entrada a una historia que transcurre entre secretos, sospechas y una atmósfera marcada por la incertidumbre de aquellos días.
La combinación entre investigación policial e historia contemporánea conecta además con algunas de las cuestiones que han aparecido en publicaciones recientes de Mundo Aspie centradas en la relación entre sociedad, memoria y transformación colectiva. Del mismo modo que La cultura como praxis abordaba cómo las comunidades construyen significados compartidos a través de sus experiencias y conflictos, Iruña 1997 sitúa a sus personajes dentro de un momento histórico cuya huella sigue presente décadas después. También dialoga con las reflexiones planteadas en La maldición del ganador, donde las decisiones humanas y los condicionantes del entorno muestran hasta qué punto los acontecimientos colectivos pueden influir en la forma en que interpretamos la realidad.
